Aisha sonrió, sintiéndose conmovida por las palabras de Alejandro. Ella se acurrucó más cerca de él, buscando su calor y su protección.
— Mi Aisha, eres mi refugio seguro en medio de la tormenta — él acarició suavemente la mejilla de ella — no puedo imaginar mi vida sin ti.
Alejandro se sintió profundamente agradecido y en su interior se desprendía una sensación de calma y seguridad mientras rodeaba suavemente a su prometida con sus brazos protectores. Su abrazo era cálido y reconfortante, com