Aisha confió en Mel, se había mostrado como una persona sincera y hasta el momento ella era la única persona que tenía de su lado ya que el señor Montecristo seguía en esa unidad de cuidados intensivos.
— No me tienes que jurar nada, ahora vamos a recoger nuestras cosas a casa. Ya vendí la propiedad y no podemos permanecer más tiempo ahí, mientras tanto podemos vivir en los dormitorios del hospital.
— Genial, las cosas han cambiado a un punto espantoso. Bueno, si no hay más opciones tendremos