Debido a la autoridad que la mujer emanaba, todos se vieron formados en fila india y saludaron de forma respetuosa. Ella miró la casa y arqueó una ceja al ver lo descuidada que se encontraba.
— Al parecer el trabajo está de sobra aquí. Quiero que empiecen a limpiar a profundidad, las casas como estas tienen todo en el mismo sitio — ella señaló un armario — ahí deben de estar los utensilios necesarios; ¿Alguien sabe dónde se encuentran los señores de la casa?
— El joven amo Montecristo se encue