Justo en ese momento, Alejandro se tiró desde el tercer escalón hasta el último y se puso delante de Aisha, el jarrón terminó por darle en la espalda al hombre y los cristales salieron dispersos por todos lados. Antonio al ver lo que había hecho y la furia en los ojos de la víctima, comenzó a temblar.
— Alejandro, ¿Estás bien?
— No fue mi intención golpearlo señor Montecristo — él intentó tocarlo pero Alejandro se hizo hacia atrás — le ofrezco disculpas, soy un padre desesperado por la liberaci