— Hazlo, escucha bien, el dueño de esta funeraria es amigo mío. Una vez que te despidan, no conseguirás ningún trabajo ya que has desafiado abiertamente a la familia Montecristo, ni siquiera para barrer las calles te van a querer, piénsalo.
—La familia Mon… — él no pudo mantener el mismo ímpetu en su tono — ¿Montecristo?
El hombre se sorprendió al oír el apellido, y la noticia de que el hospital de su cliente, Antonio Martínez, estaba en medio de conversaciones para ser adquirido por Montecri