Sabía perfectamente lo que debía hacer y por eso, estaba preparando mentalmente mi cuerpo para mi respuesta. Porque para un hombre tan grande debía prepararme previamente para no perder en su juego.
— Además de eso, estás asegurando que voy a ser la mano derecha tuya, si lo deseo o simplemente puedo vivir una vida alegre fuera de este caos…
— Eso es muy cierto. — Dice el hombre acercándose a mi cuello e inhalando mi aroma.
— ¿Qué pasará con tu esposa?
— Ella no importa, lo que interesa, es todo