Soy consciente que el hombre frente a mí, desde que lo he conocido, no ha sido alguien amable y mucho menos, me ha mostrado ser alguien bueno. Pero, sus palabras, sembraban en mí una duda que aunque quería eliminar, se quedaba en su lugar aunque tenue.
— ¿En serio? — pregunto curiosa y el hombre coloca su mano en mi espalda baja.
— Puedo ser tu genio de la lampara. Uno que puede cumplirte más de tres deseos. Solo necesito que estes de mi lado. Te aseguro que estando del lado ganador, tendrás mu