Mundo ficciónIniciar sesiónLa tristeza me invade cuando él me dice ello, porque yo más que nadie sé que no soy la mujer que aceptó casarse con su jefe. Las experiencias vividas, me han hecho paranoica y aunque me recuerdo que todo está bien, para no hacer ello más grande, las heridas siguen en mí.
— No soy pura, hace tiempo deje de serlo, Felipe. Es solo que no lo ves porque me ves con ojos de admiración. Pero, no es así, Felipe. Solo Jesucristo






