Cuando Haziel se cansó, quedó dormido hecho una bola sobre un cojín que se había salvado de las garras. La pantera de felpa a su lado.
—Por fin —Mirando sonriente a su esposo, movió las cejas en un gesto sugerente—. Que dices si practicamos para hacer otro cachorro, panterita.
—Haniel —ronroneó Frufrú.
—Me encanta cuando dices mi nombre con ese tono —acotó, inclinándose hacia Frufrú y robándole un beso—. En serio, panterita, quiero tenerte en nuestra cama, desnudo y...
—Yo... —Notó el dejo de i