Tras llegar al palacio, Lía intenta concentrarse en limpiar el polvo de los estantes de caoba, pero sus ojos traicioneros vuelven una y otra vez hacia el ventanal que da al patio de armas.
Abajo, el espectáculo es brutal y fascinante. Los guerreros de Élite, los lobos más letales del reino, entrenan bajo el sol de la mañana. El sonido de los gruñidos de esfuerzo llega hasta la habitación del Rey, filtrándose a través del vidrio.
Lía aprieta el trapo entre sus manos hasta que sus nudillos se pon