66. El último baile en el club
—Perdóname, Danna —pido, cabizbaja.
—No te preocupes. ¿Sabes?, entiendo que no pudieras decirme que...
—No...
—¿Qué?
—Perdóname por destruir nuestra amistad, por apartarme de ti y dejarte sola.
Danna sonríe ligeramente, asintiendo con comprensión.
—Perdóname tú a mí, Miriam... Debí hablarte de mis sentimientos y no aprovecharme de tu cercanía para alimentarlos. No debí permitir que nuestra amistad avanzara de tal manera, no con estos sentimientos tan latentes... —sus ojos aguados en lágrimas y