180. La última vez juntas
El cielo está gris, como si también guardara luto.
El cementerio huele a tierra húmeda y a flores recién cortadas. El viento mueve apenas las coronas apoyadas junto al ataúd, haciendo crujir los lazos blancos donde alguien escribió «Con amor eterno» y «Nunca te olvidaremos». Las letras parecen demasiado grandes para un adiós tan silencioso.
Somos pocos.
Demasiado pocos.
Dos mujeres permanecen junto al féretro con una dignidad quebrada: una hermana y una prima. Lo sé porque la mujer mayor —l