187. Dímelo... Solo dímelo
Londres luce gris detrás de las ventanas del restaurante, igual que casi todos mis pensamientos últimamente. Vanessa y yo estamos sentadas en nuestro sitio de siempre, junto al ventanal que da hacia la avenida principal. El lugar huele a salsa de tomate, ajo y especias calientes. Los platos de espaguetis recién servidos desprenden vapor sobre la mesa, mezclándose con el aroma del queso parmesano y el pan de ajo recién horneado. Las mesas de madera oscura están decoradas con pequeños centros nav