186. Postulada en lo alto
La sala permanece en silencio después del anuncio de Gabriel, pero dentro de mí todo parece haberse desordenado. Intento mantener la compostura, seguir viéndome profesional, tranquila, madura…, pero me siento aturdida. Debería estar preocupándome por mi futuro en la empresa. Gabriel es mi jefe directo. Trabajo para él. Su salida debería representar un problema laboral enorme para mí. Y, sin embargo, no puedo pensar en eso.
Solo pienso en él, en cuánto me hará falta.
Es absurdo, porque sigue ahí