169. Un llanto que cambia mundos
El teléfono suena tres veces antes de que Bárbara conteste.
—¿Miriam? ¿Qué haces llamado en plena madrugada... Son... apenas las ocho de la madrugada— su voz suena pastosa, entre un bostezo y una queja. Parece que aún está tirada en la cama.
—Bárbara, escucha, es sobre Danna—le digo enseguida, intentando controlar el temblor en mi voz—. Es que… ya está ocurriendo. Danna está en el hospital. Entró en labor de parto.
Por unos segundos, no dice nada. Solo escucho un ligero jadeo del otro lado,