170. Sombras bajo el invernadero
Los primeros días de Danna como madre son un caos encantador. A veces me pregunto cómo logra mantenerse de pie, con tantas horas sin dormir, con un bebé que parece tener un radar para llorar justo cuando ella empieza a cerrar los ojos. Pero lo hace. Y lo hace con esa mezcla suya de dulzura y carácter que siempre me ha dejado admirada.
Bárbara y yo la visitamos con frecuencia. Bueno, para ser más exacta, yo logro que la visitemos con frecuencia. Tener a Gabriel de mi lado facilita las cosas; ba