168. Momentos que transforman
Al principio intentamos que el acercamiento sea de lo más básico, solo un beso suave, tierno. Pero en cuestión de segundos, la temperatura sube. Mi piel arde, cada poro parece despertar. Las caricias ya no son simples roces, son descargas eléctricas. El aire mismo vibra distinto, como si la habitación hubiera cambiado de densidad.
Él me toma de la cintura y me sienta sobre sus piernas. Mi bata se abre con facilidad, revelando mi húmeda piel. Cuando sus manos se posan en mis muslos, siento que s