154. Una noche italiana #2
—Claro… —dice, como si conectara piezas que ya tenía en su cabeza—. Tenía que ser él, el tipo intenso que te visitaba en el campus.
Su tono es de celos, molestia, resentimiento. Como si ese nombre le irritara por dentro. De seguro le llegan recuerdos que le abruman la mente. Porque yo también lo recuerdo. Aquel par de encuentros que tuvieron… cargados de miradas asesinas, y una testosterona inútil que solo servía para marcar territorio. Pero nunca se dijeron nada con palabras. Era todo visual.