Gabriel y Alicia se quedaron claramente sorprendidos por mis palabras, lo cual no me sorprendió, pero sí me puso algo nerviosa.
—Sara, ya lo sabemos todo, no es tu culpa, es culpa de ese imbécil de Carlos. Ya le he regañado y le he dicho que vuelva a pedirte perdón… —Antes de que pudiera hablar, Alicia ya había empezado como locomotora a insultar a Carlos.
Quería evitar que dijera lo que ellos no querían oír.
Gabriel fue más racional que ella e interrumpió a Alicia: —Deja que Sara hable.
Alicia