Dicen que uno puede morir de un susto, y casi me ocurre cuando Marta gritó:
—¡Me vas a matar del susto! —su voz me hizo asustarme—. ¿Qué es lo que pasa? Cuéntame.
—En el parque de diversiones hay un grupo de tipos que están molestando a Sergio. Son varios, y no tienen buena pinta, todos cubiertos de tatuajes —me explicó desesperada Marta, y curiosamente, sus palabras me aliviaron un poco.
Al principio imaginé algo mucho peor. Al fin y al cabo, solo eran unos cuantos buscapleitos que se habían en