Al verla negarse a aceptar la realidad, sonreí con desprecio —Sé con exactitud cómo es Carlos porque crecí junto a él durante más de diez años. Vivíamos en la misma casa, comíamos juntos, compartíamos todo juntos. Lo conozco tan bien que hasta sé cuántas veces va al baño cada día y cuándo tiene gases acumulados.
Usé las mismas palabras con las que Miguel acostumbraba burlarse de Carlos y de mí.
Beatriz se agacho, negando la situación y los hechos ocurridos con desesperación.
—No, no es así.
—Pru