De manera inesperada, me estaba saliendo de nuevo sangre por la nariz. Antes solo lo había visto en la televisión y pensaba que era algo divertido para asustar a los demás pero nunca imaginé que me pasaría a mí en la vida real.
—¡Sasa, te sangra la nariz! —pronuncio Sergio angustiado, levantando la mano para limpiarme.
Reaccioné más rápido que él, tapándome la nariz y echando la cabeza hacia atrás —Es por el calor.
—¿Has bebido agua durante el recorrido? —preguntó preocupado.
—Sí, eso debe ser..