De repente, me vino a la mente la imagen del Carlos despreocupado de la universidad. En verdad era alguien sin preocupaciones en ese entonces.
Pensé que siempre sería así, pero no sé en qué momento cambió, llevándonos hasta donde estamos hoy.
Por eso es cierto que el futuro es algo impredecible.
—Carlos también me pidió que cuidara de nuestros padres y de ti —la voz de Alejandro se volvía más grave—. Y dijo que cuando te cases, le avise, que quiere darte sus bendiciones personalmente.
Sentí una