Cuando el avión aterrizó, ya era el atardecer.
Los últimos rayos del sol eran tan hermosos como sangre derramada, tan deslumbrantes que hacían temblar por completo el corazón.
—Sergio, ¡es el atardecer más hermoso que he visto en mi vida! —exclamé.
—También para mí —coincidió Sergio.
Siempre era así, ya ni me sorprendía.
Hasta que en el coche vi su publicación en redes sociales: una hermosa foto del atardecer con el texto "porque estás a mi lado".
A primera vista el texto no parecía estar relaci