—¿Por qué no contestas? —pregunté automáticamente.
—Sí contestaré —dijo Sergio con naturalidad—. Iré a atender la llamada, y tú levántate para asearte y desayunar.
Me sorprendí muchísimo:
—¿Ya preparaste el desayuno?
Pensaba que había estado todo el tiempo a mi lado, pero resulta que ya había preparado el desayuno y, al verme dormida, volvió a la cama para acompañarme un rato más mientras leía.
Definitivamente las personas exitosas son las que se esfuerzan en completo silencio.
—Sí, preparé cald