—Ya entiendo —otra vez esas pocas palabras de Sergio.
Me hizo reír de frustración:
—Sergio, por fin entiendo por qué sigues aún soltero a tus treinta y tantos, eres demasiado aburrido.
—¿Tú también me encuentras aburrido? —preguntó con dulzura.
Pensando en su falta de experiencia en asuntos románticos, sonreí resignada:
—Quiero decir que realmente no sabes cómo conquistar a una chica.
Sergio se quedó callado por unos segundos:
—Entiendo que conquistar implica engañar.
Sus respuestas siempre eran