—Disculpen, ¿me permiten pasar?
Me acerqué y lo dije con naturalidad.
Carlos no se movió, sus ojos fijos en mí. Beatriz me observó de forma discreta por un momento antes de apartarse silenciosamente para dejarme pasar.
Al pasar junto a ellos, noté cómo Beatriz se aferraba a Carlos, como si temiera que yo pudiera arrebatárselo.
—Sara, ven, vamos a comer —Alicia me recibió calurosamente apenas entré.
Me senté y pregunté, fingiendo cierta inocencia:
—Señora, ¿por qué quedamos solo nosotras dos?
—Si