Cuando desperté por la mañana, seguía pensando en ese sueño.
Era la segunda vez que soñaba con Sergio. No pude evitar preguntarme si lo habría conocido antes.
No solo por este sueño, sino también por el anterior donde soñé con un joven que me cargaba y tenía un hermoso lunar en la espalda, justo como el que Sergio tenía.
Además, ayer me llamó Sasa, estoy segura de que lo escuché y no me equivoqué.
Estaba absorta en estos pensamientos cuando justo Marta me trajo de vuelta a la realidad:
—Sara, ¿c