Pasaron algunos años más. Durante la ceremonia de premiación del Concurso Internacional Juvenil de Innovación Tecnológica, Angelo subió al escenario con un traje impecable.
Cuando recibió el trofeo de oro, la sala entera estalló en aplausos.
—Señor Vitale —dijo el presentador con una sonrisa, acercándole el micrófono—, ¿quiere compartir unas palabras con nosotros?
Angelo sostuvo el micrófono con firmeza. Su voz sonó clara, serena, llena de convicción:
—Gracias a mi madre. Ella es mi ejemplo a se