El escándalo ya había captado todas las miradas del salón.
Lorenzo estaba pálido, con los labios temblando, todavía buscando una justificación. Pero entonces...
—¡Lorenzo!
Chiara irrumpió de golpe, una mano en el vientre y la otra aferrada a su brazo.
—¿Acabas de decir que quieres volver con ella? —su voz sonaba rota, dolida—. ¿Que piensas reconocer a su hijo? ¿Y qué pasa con el nuestro?
Un murmullo recorrió el salón como una ola.
No pude evitar una risa fría al ver todo aquello.
El rostro de Lo