53. La oscuridad familiar
Todo sucedió tal como mi hermana lo había planeado: mentí al decir que alguien me había drogado, y terminé quedando como la víctima. Mi caso encajaba perfectamente en esos escenarios comunes de discotecas, lo que hizo que resultara sorprendentemente sencillo engañarlo. Sin embargo, ahora que la mentira ha salido de mis labios, un temor frío se instala en mi pecho: esa falsedad puede crecer, alimentándose de otras desgracias, hasta convertirse en algo imposible de detener.
¿Por qué una mentira pa