54. La mujer que superó su oscuridad
Antes de que la oscuridad me envolviera por completo, encontré a Dios. Me recibió con los brazos abiertos y trazó un camino hecho a la medida de mi alma, un sendero de luz y esperanza. Si hubiese permanecido allí, tal vez mi vida estaría hoy resguardada en el bien, lejos de esta tormenta que ahora me consume.
Pero el destino, siempre terco y desafiante, no sabe ceder. Con una necia insistencia, se negó a aceptar cambios y se las ingenió para arrancarme de aquel camino. Ahora, perdida en esta enc