Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el Gran Salón está tan cargado que casi se puede cortar con una espada. Desde mi posición, a un lado del estrado, mis ojos no pueden apartarse de la primera fila. Ahí están. Iraida y uno de los reyes vampiros, sentados juntos. Ver a mi amiga de esta manera me llena de un alivio profundo. En mi interior, siempre supe que la Diosa Luna no permitiría que su propia hija sufriera eternamente por los prejuicios de un Alfa ciego. La naturaleza, en su infinita sabiduría, le otorgó una segu







