Los murmullos de la cena aún resonaban en los pasillos cuando los Lauren abandonaron la casa de los Brown. Durante el trayecto a su casa Elizabeth Lauren tenía su rostro desencajado, los labios temblorosos como si acabara de perder a una hija por segunda vez. Mark Lauren, estaba rígido y silencioso, apretaba los puños contra el volante, incapaz aun de decir una palabra.
Al llegar a su mansión, Lola, se dejó caer en brazos de Elizabeth con un llanto teatral que conmovió a sus padres.
—¿Ven l