Cuando Liliana abrió los ojos, vio que ya había oscurecido. Se incorporó rápidamente en la cama y buscó su móvil con rapidez pensando que se le había hecho tarde. Miró la hora, era un poco más de las seis de la tarde, por lo que exhaló un suspiro de alivio.
Sintiéndose un poco más calmada revisó su móvil y vio una notificación de una llamada desconocida y un mensaje.
“Liliana, soy Estefano. La estaré esperando en el bar a las 9 de la noche. Como podrá notar, no es recomendable que nos vean