Capítulo 90: Promesa Personal
- Eso es mentira yo no soy… - Antonio se sentía indignado por la forma en como le llamó Erika, ya que nadie le había dicho de esa forma.
De esa manera tan directa y sin insultos.
Ciertamente espera que le dijeran pendejo, estúpido o algo así… pero una causa perdida.
Eso le dolió, porque significaba que era alguien estancado que nunca cambiaría.
- ¿No eres qué? – preguntó Erika arqueando una ceja.
- No soy una causa perdida, así que discúlpate.
- Claro que lo eres: