93. Pov Niki
El auto de Smith se detuvo frente a la casa con un movimiento suave, casi calculado. Las luces quedaron encendidas unos segundos más de lo necesario, como si él quisiera asegurarse de que yo realmente estaba a salvo antes de dejarme bajar.
—Voy a quedarme vigilando —dijo sin rodeos—. Toda la noche si es necesario.
—Gracias, Smith —respondí, con una gratitud que me salió más profunda de lo que esperaba.
Él asintió, serio, profesional, y yo bajé del auto con el bolso colgado del hombro. Sentí el