93. Pov Niki
El auto de Smith se detuvo frente a la casa con un movimiento suave, casi calculado. Las luces quedaron encendidas unos segundos más de lo necesario, como si él quisiera asegurarse de que yo realmente estaba a salvo antes de dejarme bajar.
—Voy a quedarme vigilando —dijo sin rodeos—. Toda la noche si es necesario.
—Gracias, Smith —respondí, con una gratitud que me salió más profunda de lo que esperaba.
Él asintió, serio, profesional, y yo bajé del auto con el bolso colgado del hombro. Sentí el frío de la noche apenas crucé la calle. La casa estaba iluminada, tranquila, demasiado tranquila para el día que había tenido.
Smith no se movió. Su auto quedó allí, discreto pero presente.
Eso me dio algo de paz.
Entré.
La nueva niñera estaba en el living, sentada en el sillón con una manta liviana sobre las piernas y el teléfono apoyado boca abajo en la mesa. Se levantó apenas me vio.
—Buenas noches, Niki —dijo en voz baja—. Anne está durmiendo. Todo estuvo tranquilo.
Solté el aire que no sabí