82. Pov Niki
Mientras caminaba por la acera hacia mi casa, sentí ese cansancio amable de los días de oficina que salen bien. No había tenido ningún drama, Peterson había estado de aparente buen humor, y Dan me había escrito un par de mensajes haciéndome reír con las ocurrencias de Anne. “Hoy decidió que el puré no va a su boca, sino a mi camiseta”, había puesto. Me sonreí sola recordándolo. Desde hacía días todo se sentía… ¿cómo decirlo? Como un sueño calentito y suave. Como si la vida, de repente, hubiera