47. Pov Dan
No entendí del todo lo que pasó aquella noche. Cada vez que cerraba los ojos, podía sentir todavía su cuerpo, el calor de su piel, el temblor en sus manos cuando me tocó como si tuviera miedo de hacerlo. Pero al despertar, ya no estaba.
Solo el silencio. Y esa maldita sensación de vacío.
Estaba guardando algunas cosas de Anne cuando escuché la puerta. Pensé que sería un repartidor, pero al abrir la puerta me encontré con una mujer de presencia tan firme que me enderecé sin pensarlo. Paola. La