17. Pov Niki
El golpe volvió a sonar, seco, preciso, como si algo —o alguien— hubiera tocado el vidrio con intención. Me quedé inmóvil. El corazón me latía en los oídos, tan fuerte que por un momento temí que despertara a Anne.
El silencio que siguió fue peor que el ruido.
Tragué saliva, y cuando di un paso hacia la ventana, la puerta principal vibró con tres golpes firmes. Mi grito se ahogó en la garganta.
—¿Nikita? —La voz de Dan atravesó el ruido de la tormenta.
Corrí hacia la puerta, aún temblando. Cuan