Capítulo 19. Remolino Nupcial.
Para Richard Vance, el sonido que provenía de su oficina era el de una bomba a punto de estallar. La conversación con su hijo lo había dejado pálido y la mención de una boda inminente, ¡en una semana!, fue la gota que colmó el vaso.
Richard descolgó el teléfono; sus dedos temblaban ligeramente mientras marcaba.
—¿Has oído eso, Walter? —gruñó en cuanto su asistente contestó. —¿Mi hijo se casa en una semana? ¿Sin consultarme? ¿Sin ni siquiera una invitación formal? ¿Qué demonios significa esto?