*—Layonel:
Todo estaba yendo viento en popa.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Layonel, que pronto se amplió hasta convertirse en una expresión radiante, reflejando la inmensa felicidad que sentía.
Desde aquel mágico fin de semana, la relación con Damien había avanzado a pasos agigantados, tanto que a veces tenía que pellizcarse para asegurarse de que todo era real. Nunca pensó que algún día estaría al lado del hombre que había amado durante seis años y que, por fin, podía llamarlo suyo.