“Despedidas”
—¿Estás nerviosa?
Le agarro la mano a Pía, apretándosela con fuerza.
Parecemos dos adolescentes a punto de recibir la nota final del curso.
—¡Muy!
Inspiro profundo, me imita y abrimos la puerta del dormitorio.
La bella durmiente nos espera con una sonrisa en la cara, su celular, el que le devolvieron las autoridades, en la mano y mi foto agrandada en la pantalla.
—¡Usaste un perro vestido de diosa! —es lo primero que dice—. ¡Mira, mira, mira! —le hace zoom—. ¡Dios mío ese escote es