GIANNA RICCI
—¡Evelyn! ¡Mi niña! —exclamó una mujer madura entrando presurosa. Apenas los sirvientes le habían abierto la puerta cuando ella se precipitó hacia la falsa Evelyn y la llenó de cariño y preocupación. Entonces me di cuenta, era la hermana de mi mamá, mi tía, aunque… solo la había visto un par de veces cuando era pequeña—. ¡No sabes lo preocupada que estaba! Te dije que no tenías que hacer esto de esa manera. Sé que ese maldito te lastimó, pero tenemos que…
De pronto se dio cuenta de