EVELYN VALENCIA
—¡¿No escuchaste?! ¡Viene conmigo! —gritó mi atacante, tirando de mí.
—Tú escúchame bien… Llamaré a la policía y si descubren que le echaste algo a su bebida, me encargaré de que no salgas de la cárcel… créeme, tengo amigos ahí que podrían hacerme un par de favores —amenazó el hombre y sentí como la presión de la mano del otro cedió, liberando mi brazo.
—Vete a la m****a —dijo el hombre antes de alejarse, mientras yo me comenzaba a acurrucar contra el pecho de mi salvador.
—Tra