GIANNA RICCI
La habitación que estaba destinando para la niña no solo tenía una linda cuna, sino también juguetes, andaderas, ropa, más de lo que ella necesitaba.
—Creo que va a tardar un par de años en usar todo esto —dije sorprendida.
—Supongo que me gusta ser previsor —contestó con media sonrisa antes de que dejara a Alma en su nueva cuña y encendiera el móvil con ositos que giraban mientras una canción de cuna sonaba tenuemente.
—Le gustó —dije enternecida por como mi pequeña estiraba sus