MATÍAS ZANNIER
Era curioso, sus iris castaños tenían destellos avellana que se volvían más claros y verdes conforme se acercaban a su pupila, de la misma forma que Gianna tenía destellos violetas que antes no había notado.
—¿Cómo sabes mi nombre? —pregunté confundido y frunciendo el ceño con desconfianza.
—Eres famoso en la ciudad… —respondió poniendo distancia, intentando ocultar su nerviosismo sin mucho éxito—. El gran abogado que vino desde Italia.
Antes de que pudiera decir algo, mi teléf