GIANNA RICCI
—Vaya que no te das por vencido… —dijo Matías furioso, acercándose para alejar a Leonel de mí—. ¡No aprende, señor Arzúa!
Matías lo tomó por la solapa de su saco y arrojó a Leonel fuera del baño.
—¡Ya estoy harto de ti! —gritó furioso, remangando su camisa.
—¿Estás harto de mí o estás harto de que, por más que te esfuerzas, «Gianna» siempre me escoge a mí? —preguntó Leonel divertido, esperando el primer golpe de Matías.
Cuando me di cuenta, todo el restaurante tenía su atención e