GIANNA RICCI
—Entonces… ¿tú eres quien por fin atrapó a nuestro soltero más codiciado? —preguntó una de las trabajadoras de Matías, haciendo que este intentara esconder su sonrisa mientras me dedicaba una mirada llena de ilusión.
—Así parece —contesté con timidez mientras arrullaba a mi pequeña Alma, quien con el escándalo de la fiesta parecía cada vez más incómoda.
—¡Pero si es una criatura hermosa! —exclamó otra de las chicas asomándose para ver a la bebé—. Me sorprende que por fin hayas sen