GIANNA RICCI
—Quédate en la cama, yo usaré el sofá… es un sofá-cama —dijo Christian en cuanto la cena terminó mientras acariciaba su barriga llena, la cual quería competir con la mía. Parecía que el tiempo solo había hecho crecer su cuerpo, pero seguía siendo mi pequeño hermanito. En cuanto vio que agarré los platos, lista para llevarlos a la tarja, me detuvo—. Dame eso, yo lo hago.
—Pero…
—Ya hiciste mucho por mí. Limpiaste todo este lugar y me hiciste la cena… Mínimo déjame lavar los platos —